Tu compañía
Nía, o el nombre que elijas. Te escucha, revisa hechos y se queda en silencio cuando no hace falta.


Producto
Autis reúne en un solo lugar lo que una persona autista necesita para pasar un día cualquiera y para pasar el más difícil, y lo que necesita quien la acompaña para saber qué hacer. Cada pieza funciona sola. Juntas, se conocen. Ninguna reemplaza a un profesional ni a una persona.



Todo gira alrededor de dos cosas: tu Manual y tu compañía. El Manual es lo que la app sabe de ti: qué te agota, qué te ayuda, cómo te comunicas, a quién llamar. La compañía es quien usa ese Manual para proponerte algo a tiempo, para hablar por ti cuando no puedes, y para explicarle a los demás qué hacer.
Cada función alimenta a las otras con tu permiso. Lo que respondes en «¿Cómo estás ahora?» mueve la energía del día. La energía del día decide qué estrategia te propone la compañía. La estrategia que te sirvió queda en tu Manual. Tu Manual escribe la tarjeta que ve un desconocido en una crisis. Y cuando pides ayuda, a quien elegiste le llega lo que tú decidiste que le llegue.
Lo esencial funciona sin cuenta, sin conexión y sin la empresa. Si un día Autis no existiera, tu teléfono seguiría teniendo tu Manual, tus frases, tu protocolo y tu historial, y podrías llevártelos a otro lado.
Para personas autistas de cualquier edad, con diagnóstico o sin él: una niña de 5 cuya familia arma su primer tablero, un adolescente de 15 que empieza a decidir qué ve su familia, una mujer de 40 que acaba de entender por qué el mundo le costó tanto, una persona de 34 que trabaja y se queda sin palabras al final del día, un adulto que no habla y usa pictogramas. Es la misma app para todas, y se adapta a cada una.
Y para quienes las acompañan con su permiso: madres, padres, parejas, docentes, terapeutas, equipos de trabajo. Entran a lo que la persona abre, por el tiempo que ella decide, y nada más.
Nía, o el nombre que elijas. Te escucha, revisa hechos y se queda en silencio cuando no hace falta.


Un toque para decir cómo estás, y ver qué sube y qué baja tu energía.


Un punto de luz, una tarjeta para quien esté cerca, y tu gente avisada en el orden que elegiste.


Hablar sin voz, un tablero de palabras fijas, y un traductor que va en los dos sentidos.


Qué pasa ahora y qué viene, con aviso antes de cada cambio.


Tus estrategias, una propuesta a la vez, y respirar con el cuerpo.

Quien te acompaña ve lo que tú abres, y lo sabe.


El ruido, la luz y el lugar, solo cuando tú lo permites, y siempre a la vista.

Lo que la app sabe de ti, escrito contigo, para compartir por capas.


Rutas cortas para entenderte y para que tu familia te entienda.
En tu teléfono, cifrados. Exportas todo. Borras de verdad.
